sábado, 21 de mayo de 2011

Cuidar tu silencio; cuidarte.


Dicen que con una palabra se puede decir mil cosas… Pero es tan difícil cuando llevas mil cosas, decir una palabra...
Siempre llegué a sentir que el silencio era lo único que realmente me pertenecía, que quizás mis palabras podían variar, pero la ausencia de ellas siempre iba a reflejar sinceridad. El silencio revela quienes somos, nos deja vernos, oírnos, sentirnos; nos deja ser. Y todas aquellas cosas que llevamos enclaustradas en el alma brotan en ese preciso instante. Muchas veces el silencio duele, muchas veces nos hace felices. Cuando no existen las palabras, para mí existe un mundo, uno muy diferente. Encontrarse consigo mismo nos vuelve aves de paso; a veces nos lleva a volar sin saber a dónde ir, a buscar refugio, a aterrizar, pero sobre todo nos vuelve libres, dejamos de ser presos de lo que decimos.

Pero el silencio no siempre será un nido seguro, pues cuando este se posa en nuestras vidas y alguna persona nos habla en ese momento, aquel estado permite que te cargues de todo lo que aquella persona diga, adoptas sus palabras, guardas sus gestos y sin saber te dañaste a ti mismo ¿Por qué? Porque el silencio nos vuelve tan sensible como inocentes y nos dejamos llevar, del mismo modo en que lo haría una persona tirándole pan a una paloma que come desesperadamente, porque no sabe hasta cuándo no conseguirá alimente de ese tipo. Uno debe elegir bien que alimentar en su ser y con qué, y cuando logremos hacerlo sabremos precisamente donde y cuando aterrizar, es tan solo ello lo que nos guiará a donde realmente pertenecemos.
Por eso nunca maltrates a un ave que ha aterrizado en tu suelo, porque simplemente busca lo mismo que tú, y si no sabes que buscas, quizás ella tampoco.

Disfruta del silencio y cuídalo, porque en el instante que nazca, nacerás tú.
En ese preciso instante simplemente... estarás contigo.

miércoles, 4 de mayo de 2011

Copiar una imagen; dejar de ser.


Ayer caminaba cerca de mi casa. Estuve observando el comportamiento de varias personas. Veía como algunas se apuraban, tenían problemas o querían jugar un rato con el tiempo. Luego me pare y vi las estructuras de algunos edificios y las personas que trabajaban en ellos, pero finalmente me detuve en un jardín para ver un instante lo que realmente es vida y algo que todas las personas que lo cruzaban habían pasado por alto. Y en el camino de regreso me preguntaba ¿Por qué hemos mecanizado nuestras vidas? ¿Por qué nos han enseñado a hacer todo de una determinada forma? ¿Por qué permitimos que nos hagan ver las cosas como ellos las ven? Hasta nos han vendido un sobrevivir que sin querer se volvió para nosotros como reglamentos:

Debes vestirte con este tipo de ropa, para que te miren.
Debes hablar de los defectos de una persona, para que te escuchen con más atención.
Debes ilusionar, para que te piensen con más frecuencia.
Debes burlarte, para que se rían contigo y no de ti.
Debes tener muchas personas detrás tuyo, para que te admiren.
Debes causar miedo, para que te respeten.
Debes ser igual a los demás, para que te quieran.

¿Para qué te quieran? ¿O para que se enamoren de ellos mismos reflejados en ti? Nadie menciona el valorar, el amar, el poder del ciclo de la vida de aprender y enseñar. Nadie busca más allá de dormir, de comer, estudiar o trabajar, de ir a fiestas, de hablar sobre la vida de otras personas y de seguir atrapado en la misma rutina. Ya nadie se sienta en un jardín a media noche a ver el cielo, a reflexionar, ya nadie quiere estar solo un momento, porque le tienen miedo al descubrir, sobre todo si se trata de ellos mismos, no quieren discutir con su conciencia porque saben de antemano que perderían.
Los gimnasios están llenos, por aquella imagen vendida. Y las iglesias, cada vez más vacías. Esas personas tienen la misma sed de ser admiradas, que de ser amadas, pero el problema es que no saben diferenciar que admirar es amar con la mente, y amar es admirar con el corazón.

Por eso nunca te olvides de quien realmente eres, mira tu mundo desde tu propia perspectiva, observa a tu al rededor y encontraras lo que haz buscado por mucho tiempo, pero sobre todo, nunca dejes de ser.
''No te empeñes en ser conocido, sino en alguien que valga la pena conocer.''