
Todos los días hacemos planes. Planes para el desarrollo de nuestra vida, para nuestro futuro. Todos los días nuestra mente quiere algo específico; nuestro corazón busca algo específico. Y con esos bosquejos de deseos vamos pintando sutilmente lo que queremos de nuestra vida, de nuestro mañana. Sin embargo, a veces sucede que al comparar la realidad que estás viviendo con tu pintura, no es realmente lo que deseaste. Y la mayoría de veces nos sentimos tan mal, tan fracasados, tan desilusionados… Miramos alrededor y pensamos que somos los únicos que tienen esa mala suerte, pero no es verdad, todo lo que vemos es apariencia. Todos tienen ese vacío que estas sintiendo, quizás no los fastidia en ese momento pero existe. Y es ahí donde deberíamos abrir los ojos y ver que dependemos de lo que esperamos que venga, de lo que nos haya ocurrido antes y el hoy se pierde en aquel segundo que ya pasó y no volverá jamás. Y es tan poco inteligente desperdiciar la oportunidad de ser feliz en este preciso momento, donde te has olvidado como el aire entra en tus pulmones cada segundo, donde toda tu capacidad la empeñas en tu sobrevivir en esta sociedad estudiando, trabajando y queriendo siempre superar a los demás, cuando deberíamos primero superarnos a nosotros mismos pues somos nuestros únicos enemigos y nuestro peor juez.
Pero como decía, en esta vida es casi imposible no planear cada día. ¿Pero si esperamos mucho y ese día no llega? ¿Y si lo que esperábamos de algo o de alguien no era como lo pensamos? Si a veces te preguntas porque la vida cambia tu rumbo tan drásticamente o si todo lo que sucedía y planeabas que siguiera sucediendo cambio de repente, solo ten en cuenta que el futuro no está asegurado, que no todas las decisiones que tomes serán correctas, y que Dios no nos quita nada, solo nos libera para que podamos volar más alto. Quizás él tenga un mejor plan de vida para nosotros del que ya teníamos, y todo lo que nos este pasando quiere que se lo confiemos y lo dejemos en sus manos. Todos tenemos un tesoro que nos está esperando, Dios nos tiene preparado algo especial, pero nuestra terquedad de aferrarnos al camino que teníamos antes nos lleva a equivocarnos de nuevo, ese que quizás ya no forme parte de nuestro destino. A veces tenemos miedo al cambio, pensamos que lo que teníamos era lo mejor, y no existe algo que lo supere porque nos gustaba. Sin embargo, ¿Quién puede realmente asegurarnos que lo mejor no está por venir? Y al pensar en esto tal vez venga la desesperación por que llegue ese algo que hemos deseado desde hace mucho tiempo, pero mientras más esperes, más tardará en llegar…
Todos los días esperamos que pase algo, por eso todos los días tendremos alguna decepción. Lo importante es, disfrutar lo que tienes ahora, y ser feliz mientras todavía tengas la dicha de vivir. No nos rindamos en la mitad del camino pensando: ''Nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde'' Pues también es verdad que nadie sabe lo que le falta hasta que lo encuentra. Búscalo en ti mismo, hoy, en tu vida. Y confía en Dios, siempre.