Abrí los ojos: aprendí a mirar.
Cuando decides despertar a la felicidad, le prestas tus ojos al amor.
jueves, 27 de marzo de 2014
La pasión; una arena movediza
lunes, 13 de agosto de 2012
Contigo entendí
lunes, 12 de marzo de 2012
Arriesgarse es perderse un poco, no arriesgarse es perderlo todo

La mayoría de personas se conforman en vez de arriesgarse y la verdad me incluyo entre ellas. Nosotros no nos acordamos de que cada día que pasa, no volverá.
Lo que muchos no saben es que el que arriesga no pierde nada. Se puede ganar o se puede aprender y para mi ninguna de las dos es perder. Que fácil suena, ¿No? Pero no es tan fácil como decirlo. No es que seamos cobardes cuando estamos frente a una situación a la cual no sabemos si arriesgarnos o no, pues nadie sabe qué puede pasar y lo desconocido siempre da miedo. Sin embargo, la única pregunta que dará vueltas en nuestras cabezas siempre será: ¿Qué hubiese pasado si…? Sí, gran pregunta que seguramente ya no puedes responder, porque es muy tarde… ¿O aún no?
Arriesgarse es, también, darse una oportunidad para cumplir una meta. Si no tienes metas, entonces no tienes rumbo. Si no tienes sueños, entonces ¿Cómo sabes a dónde vas? Si te cuesta mucho saberlo, agarra un lápiz y un papel y piensa en qué deseas lograr en la vida, sino solo basta con pensar que es lo que hace que te levantes cada mañana y justamente por eso es por lo que debes luchar. Uno siempre debe apuntar a sus metas, porque ellas nos motivan y por lo tanto nos dan esa fuerza que nos mueve. A veces pienso que el que no se arriesga por ellas, se va perdiendo a sí mismo.
Un día alguien me dijo: Nada es imposible, solo difícil. Y es verdad, no podrían imaginarse el poder que tenemos cuando estamos decididos, cuando queremos conseguir algo. Por eso, nunca tengas miedo de expresar lo que sientas, siempre ten la verdad por delante. Nunca pidas perdón por sentir, pues es como pedir perdón por existir. Y si en algún mal momento sientes la necesidad de llorar, hazlo, a veces es bueno. Que el orgullo nunca tape la verdadera persona que eres, este es solo una cortina, pero detrás de ella hay una persona débil que cree que esa cortina es su fuerza. La fuerza está en nosotros mismos. No nos debe importar lo que los demás piensen de nosotros, no vale la pena dejar de hacer lo que queremos por unos cuantos comentarios. Esas personas no saben nada de lo que somos capaces de lograr, nada sobre nuestros verdaderos sueños y metas y si son envidiosos, pues con más razón trataran de hacernos caer.
Pero recuerda antes que nada, que arriesgarse no es caminar hacia el barranco. Si tienes la certeza que a una persona no le importas, entonces no te arriesgues por ella. A veces hay que arriesgarse, pero siempre tiene que ser por alguien o algo que realmente valga la pena. Y si te arriesgas, arriésgate en el momento, en el presente. Si ya pasó, let it be. No pienses en arriesgarte a algo pasado. Cuando finalmente dejas ir al pasado, algo mejor llega. Si se vuelve a presentar en tu camino la oportunidad, let's do it, nada pierdes. Pero sino, por algo será.
Arriesgarse es caminar hacia donde hay neblina, sin saber que va a pasar. Arriesgar es estar decidido por algo, por alguien y actuar. Querer arriesgarse es una decisión y perder podría ser una opción; sin embargo, yo no la considero como una, porque como ya dije: cuando uno arriesga, nunca pierde.
sábado, 7 de enero de 2012
La felicidad; una decisión

''Ser feliz es muy complicado''
Al oír estas palabras se detuvo mi mundo por un momento, así como sucedía en ''Bernard's watch'', pero era yo la que me desconecté del mundo, no el mundo de mi. Al reflexionar supe que la persona que lo dijo estaba tan equivocada que mi subconsciente lo había detectado e inmediatamente me había motivado a fundamentar el porqué. Y la pregunta es tan sencilla como la respuesta que me vino a la mente: La vida es tan simple, que la complicamos nosotros mismos sin darnos cuenta, y al complicarla muchas cosas se convierten en obstáculos para ser felices. Y es que a veces suelo pensar que ser feliz es tan simple que no queremos serlo. Sin embargo, en estos tiempos, en esta sociedad, en este sobrevivir, el camino hacia la felicidad sabe totalmente amargo, muchas personas suelen verlo ridículo y otras al verlo tan difícil que descartan el intento. Pero es verdad que uno no puede regalarle unos lentes a una persona que no quiere mejorar su visión. Por eso, antes que nada se puede decir que ser feliz es una decisión. Ser feliz es precisamente no ser nadie más que tú mismo. Es no desear nada de lo que no tengas, al entender que tú tienes todo lo que necesitas. Es no llenarse de prejuicios ni dejarse llevar por palabras que se acobijan en el viento, pero que finalmente cubren nuestros corazones para impedir el paso al amor, pues no se puede juzgar y amar a una persona al mismo tiempo. Es no negarnos a crecer desconfiando de Dios ante cualquier problema, porque él lo puso frente a nosotros para hacernos crecer como personas, como por ejemplo cuando nos pone los defectos de otros para desarrollar nuestras virtudes. Es no aferrarse a nada ni a nadie, porque tus sentimientos pasan a dependen de otras cosas o personas, por eso ser feliz, es ser libre de todo tipo de dependencias, las cuales nosotros mismos permitimos, pues la única manera de que algo exterior a mí me pueda hacer sentir mal, es que yo se lo permita.
Ser feliz es saber amar. Es sonreír cuando tus papás te están gritando, porque sabes que se preocupan por ti. Es abrazar a tu hermana/o cuando está molesto contigo, porque sabes que no estará ahí para siempre. Es vencer tu orgullo por una persona que significa mucho para ti. Sí, el orgullo es el primer obstáculo que debemos vencer. ¿Se imaginan una vida sin orgullo? Todos podrían decir lo que piensan libremente, lo que siente y podrían demostrarlo sin importarles lo que las personas digan de ellos. No se quedarían con las ganas, no harían que sus sentimientos se pudran dentro de ellos. No dejaríamos pasar las oportunidades, de las cuales muchas veces nos arrepentimos después.
Se feliz es creer que el mundo es tuyo y saber que realmente lo es. Es disfrutar y aprovechar cada momento y dejarlo ir. Vivir el presente, amar… decir lo que sientes, lo que piensas, expresarte. Usar tus dones y desarrollarlos. Cambiar y mantenerte. Ser feliz es purificar el alma y desarrollar el poder interior, el ser interior. Es conocerte a ti mismo y amarte, no es criticarte sino corregirte. Es tolerar y comprender. Dar tu cien por ciento y amar todo lo que hagas.
Nada ni nadie nos puede hacer felices… solo nosotros mismos
miércoles, 7 de septiembre de 2011
Esperar algo; arriesgarse a una decepción.

Todos los días hacemos planes. Planes para el desarrollo de nuestra vida, para nuestro futuro. Todos los días nuestra mente quiere algo específico; nuestro corazón busca algo específico. Y con esos bosquejos de deseos vamos pintando sutilmente lo que queremos de nuestra vida, de nuestro mañana. Sin embargo, a veces sucede que al comparar la realidad que estás viviendo con tu pintura, no es realmente lo que deseaste. Y la mayoría de veces nos sentimos tan mal, tan fracasados, tan desilusionados… Miramos alrededor y pensamos que somos los únicos que tienen esa mala suerte, pero no es verdad, todo lo que vemos es apariencia. Todos tienen ese vacío que estas sintiendo, quizás no los fastidia en ese momento pero existe. Y es ahí donde deberíamos abrir los ojos y ver que dependemos de lo que esperamos que venga, de lo que nos haya ocurrido antes y el hoy se pierde en aquel segundo que ya pasó y no volverá jamás. Y es tan poco inteligente desperdiciar la oportunidad de ser feliz en este preciso momento, donde te has olvidado como el aire entra en tus pulmones cada segundo, donde toda tu capacidad la empeñas en tu sobrevivir en esta sociedad estudiando, trabajando y queriendo siempre superar a los demás, cuando deberíamos primero superarnos a nosotros mismos pues somos nuestros únicos enemigos y nuestro peor juez.
Pero como decía, en esta vida es casi imposible no planear cada día. ¿Pero si esperamos mucho y ese día no llega? ¿Y si lo que esperábamos de algo o de alguien no era como lo pensamos? Si a veces te preguntas porque la vida cambia tu rumbo tan drásticamente o si todo lo que sucedía y planeabas que siguiera sucediendo cambio de repente, solo ten en cuenta que el futuro no está asegurado, que no todas las decisiones que tomes serán correctas, y que Dios no nos quita nada, solo nos libera para que podamos volar más alto. Quizás él tenga un mejor plan de vida para nosotros del que ya teníamos, y todo lo que nos este pasando quiere que se lo confiemos y lo dejemos en sus manos. Todos tenemos un tesoro que nos está esperando, Dios nos tiene preparado algo especial, pero nuestra terquedad de aferrarnos al camino que teníamos antes nos lleva a equivocarnos de nuevo, ese que quizás ya no forme parte de nuestro destino. A veces tenemos miedo al cambio, pensamos que lo que teníamos era lo mejor, y no existe algo que lo supere porque nos gustaba. Sin embargo, ¿Quién puede realmente asegurarnos que lo mejor no está por venir? Y al pensar en esto tal vez venga la desesperación por que llegue ese algo que hemos deseado desde hace mucho tiempo, pero mientras más esperes, más tardará en llegar…
Todos los días esperamos que pase algo, por eso todos los días tendremos alguna decepción. Lo importante es, disfrutar lo que tienes ahora, y ser feliz mientras todavía tengas la dicha de vivir. No nos rindamos en la mitad del camino pensando: ''Nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde'' Pues también es verdad que nadie sabe lo que le falta hasta que lo encuentra. Búscalo en ti mismo, hoy, en tu vida. Y confía en Dios, siempre.
sábado, 21 de mayo de 2011
Cuidar tu silencio; cuidarte.

Dicen que con una palabra se puede decir mil cosas… Pero es tan difícil cuando llevas mil cosas, decir una palabra...
Siempre llegué a sentir que el silencio era lo único que realmente me pertenecía, que quizás mis palabras podían variar, pero la ausencia de ellas siempre iba a reflejar sinceridad. El silencio revela quienes somos, nos deja vernos, oírnos, sentirnos; nos deja ser. Y todas aquellas cosas que llevamos enclaustradas en el alma brotan en ese preciso instante. Muchas veces el silencio duele, muchas veces nos hace felices. Cuando no existen las palabras, para mí existe un mundo, uno muy diferente. Encontrarse consigo mismo nos vuelve aves de paso; a veces nos lleva a volar sin saber a dónde ir, a buscar refugio, a aterrizar, pero sobre todo nos vuelve libres, dejamos de ser presos de lo que decimos.
Pero el silencio no siempre será un nido seguro, pues cuando este se posa en nuestras vidas y alguna persona nos habla en ese momento, aquel estado permite que te cargues de todo lo que aquella persona diga, adoptas sus palabras, guardas sus gestos y sin saber te dañaste a ti mismo ¿Por qué? Porque el silencio nos vuelve tan sensible como inocentes y nos dejamos llevar, del mismo modo en que lo haría una persona tirándole pan a una paloma que come desesperadamente, porque no sabe hasta cuándo no conseguirá alimente de ese tipo. Uno debe elegir bien que alimentar en su ser y con qué, y cuando logremos hacerlo sabremos precisamente donde y cuando aterrizar, es tan solo ello lo que nos guiará a donde realmente pertenecemos.
Por eso nunca maltrates a un ave que ha aterrizado en tu suelo, porque simplemente busca lo mismo que tú, y si no sabes que buscas, quizás ella tampoco.
Disfruta del silencio y cuídalo, porque en el instante que nazca, nacerás tú.
En ese preciso instante simplemente... estarás contigo.
miércoles, 4 de mayo de 2011
Copiar una imagen; dejar de ser.

Ayer caminaba cerca de mi casa. Estuve observando el comportamiento de varias personas. Veía como algunas se apuraban, tenían problemas o querían jugar un rato con el tiempo. Luego me pare y vi las estructuras de algunos edificios y las personas que trabajaban en ellos, pero finalmente me detuve en un jardín para ver un instante lo que realmente es vida y algo que todas las personas que lo cruzaban habían pasado por alto. Y en el camino de regreso me preguntaba ¿Por qué hemos mecanizado nuestras vidas? ¿Por qué nos han enseñado a hacer todo de una determinada forma? ¿Por qué permitimos que nos hagan ver las cosas como ellos las ven? Hasta nos han vendido un sobrevivir que sin querer se volvió para nosotros como reglamentos:
Debes vestirte con este tipo de ropa, para que te miren.
Debes hablar de los defectos de una persona, para que te escuchen con más atención.
Debes ilusionar, para que te piensen con más frecuencia.
Debes burlarte, para que se rían contigo y no de ti.
Debes tener muchas personas detrás tuyo, para que te admiren.
Debes causar miedo, para que te respeten.
Debes ser igual a los demás, para que te quieran.
¿Para qué te quieran? ¿O para que se enamoren de ellos mismos reflejados en ti? Nadie menciona el valorar, el amar, el poder del ciclo de la vida de aprender y enseñar. Nadie busca más allá de dormir, de comer, estudiar o trabajar, de ir a fiestas, de hablar sobre la vida de otras personas y de seguir atrapado en la misma rutina. Ya nadie se sienta en un jardín a media noche a ver el cielo, a reflexionar, ya nadie quiere estar solo un momento, porque le tienen miedo al descubrir, sobre todo si se trata de ellos mismos, no quieren discutir con su conciencia porque saben de antemano que perderían.
Los gimnasios están llenos, por aquella imagen vendida. Y las iglesias, cada vez más vacías. Esas personas tienen la misma sed de ser admiradas, que de ser amadas, pero el problema es que no saben diferenciar que admirar es amar con la mente, y amar es admirar con el corazón.
Por eso nunca te olvides de quien realmente eres, mira tu mundo desde tu propia perspectiva, observa a tu al rededor y encontraras lo que haz buscado por mucho tiempo, pero sobre todo, nunca dejes de ser.
''No te empeñes en ser conocido, sino en alguien que valga la pena conocer.''

