Hace unos días escuché algo que me apenó mucho. Una persona
me dijo que creía que nunca se había enamorado, por más que había tenido una
pareja por varios años. Me pareció muy extraño, es decir, ¿Quién pasa más de
tres años con alguien que finalmente puede decir que no amó?... Me detuve a
escuchar su historia, y entonces comprendí el por qué. Estoy segurísima que la
quiso y la quiere mucho, pero efectivamente no creo que la haya amado. Sé que
es común escuchar la frase “No confundas amor con ilusión”. En este caso yo no
usaría la palabra ilusión. Él nunca estuvo ilusionado por lo que pude entender.
Uno se ilusiona cuando no conoce nada o casi nada de una persona y entra en la
ilusión de resolver ese misterio. Uno sabe que está ilusionado cuando trata de
verse mejor, de hablar mejor, de parecer mejor frente a otra persona que le
interesa porque intenta llamar su atención. Uno está ilusionado cuando sueña en
conquistar a esa persona. Pero, como ya lo dije, este no fue el caso. La
palabra que yo usaría es “pasión”. Esta pareja se “apasionó” junta. Todo
comenzó así, con fuertes deseos, y eso fue lo que, a su vez, hizo que la relación
sobreviviera esos años. Se me pasa por la mente una palabra como “amistad
apasionada”. Lo que ellos no sabían era que, como el fuego, la pasión va disminuyendo
hasta que finalmente… se apaga. Una relación que comienza y se construye por causa de la
pasión, es decir, que tiene como base el deseo, tarde o temprano termina derrumbándose. La pasión no es tierra firme para construir sobre ella. Es más bien como una arena movediza, que te engaña al verla de lejos, pero una vez que te atrapa, te sumerge en ella completamente. El placer te adormece. Puedes llegar incluso a odiar o a sentirte inconforme, pero estás dispuesto a aguantar muchas cosas, porque es un vicio. No quiero
tampoco decir que sea algo malo, pero es muy distinto cuando el amor nace
primero que esta. Cuando uno aprende a amar a alguien antes de que surja la
pasión, entonces cuando esta se termina, no hay ningún problema, porque sigues
amando a esa persona. La amabas antes y la sigues amando. Sí, tal vez sea todo
más “aburrido”, dirían algunos, como un matrimonio
que lleva varios años, pero no necesariamente todos pensamos que la diversión esta ligada con el deseo.
Me provocó escribir sobre esto, porque no me gustaría que
otro de mis amigos me diga que nunca se enamoró y que la razón sea esa. Y
bueno, solo un consejo:
No dejes que otras partes de tu cuerpo decidan lo que es del
corazón… ya bastante pelea hay entre el corazón y la mente como para que hayan
OTROS interviniendo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario