
Sin estar preparada para ejercicios, Dios me puso una prueba. Debo admitir que me dolió de una u otra forma porque la materia del amor recién la estaba estudiando y fallé porque me di cuenta que no reaccioné como debía hacerlo. Pero finalmente lo tomé como un primer progreso, un paso más a mi propio descubrir. Durante el procedimiento me di cuenta como nuestra mente nos juega malas pasadas; primero pensaba que la culpa la tenían los otros y pasé a juzgarlos. Luego reflexioné y me eché la culpa a mí, por lo tanto me sentí decepcionada de mi misma. Y mientras mi mente discutía quién era el culpable, escuché una voz interior que estoy convencida que solo puede controlar Dios, como si me hubiese dicho: ''Esta prueba no consiste en decidir a quién juzgar, sino por el contrario, es para que te des cuenta que es precisamente eso lo que no tienes que hacer''. Pero, ¿Cómo dejar de juzgar? Es tan sencillo cuando te dicen que debes amar a los demás, sin embargo muy pocos entiendes lo que realmente es el amor; un amor que no elige a una determinada persona, sino que se proyecta espontáneamente hacia el exterior sin importar a qué o a quién. Un amor que rebalsa en ti aunque no haya nadie a tu alrededor. ¿Dios no entendía que estaba casi odiando a esas personas? ¿Cómo pretendía que experimente esa clase de sentimiento? Entonces fue ahí donde entendí el gran don de 'mirar'; Mirar a las personas no como todos te digan que las ven, no como te acuerdes de ellas, no con las experiencias que hayan pasado, buenas o malas, usándolas como un arma de defensa; sino de un modo siempre nuevo, descubriéndolas cada día, porque no puedes amar a nadie que no estés constantemente descubriendo y viendo no sus defectos, sino lo grande y maravillosa que es esa persona en sí. Quizás ese sea el mejor regalo que le puedas hacer a alguien; mirarla tal como es, crearla en tu corazón y por lo tanto la transformarás, de modo en que nadie tenga un sentimiento tan puro de poder verla como tú lo haces; de una forma única. No todos manejan el don de poder observar y comprender (sus defectos, su forma de actuar, etc.), pero he ahí la llave que te abrirá las puertas del perdón y el amor que están ligadas a la felicidad, una llave de la que muchos hablan, pero que casi nadie se preocupa en buscar. ¿Y porque digo buscar? No, mejor dicho en ver, porque está ante nosotros, pero simplemente nuestros amigos, nuestra familia, nuestra sociedad en general, sin querer nos han hecho taparnos los ojos con el ponerle etiquetas a las personas y un significado a todo, que nos negamos a mirar más allá de las imperfecciones, que nos dejamos llevar por sus opiniones y nuestra pereza mental nos hace ciegos, cuando deberíamos ver la vida desde nuestro punto de vista y no del de ellos.
Entonces… Mira (y comprende); Ama (y perdona); Sé feliz (y disfrutarás cada momento).
"Porque el amor de verdad da un beso con los ojos cerrados y ve con el corazón."
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